Las leyes antiterroristas, principal legado del 11-S
Human Right Watch señala que 140 países endurecieron sus leyes desde 2001.
"Los Estados Unidos, sus aliados y muchos otros países alrededor del mundo usaron las leyes antiterroristas como excusa para legitimar la represión sobre los opositores políticos, las minorías o los grupos marginalizados", explica a Tiempo Argentino Letta Tayler, investigadora de HRW y una de las autoras del informe titulado "En nombre de la seguridad: las leyes antiterroristas en el mundo desde el 11 de septiembre", que relevó los cambios en la legislación de 130 países en los últimos once años. Tayler habla de espaldas a la ventana de su oficina ubicada en el piso 34 del edificio Empire State. El cronista, del otro lado del escritorio, puede ver a pocos kilómetros el One World Trade Center, un edificio en construcción que se emplazará justo al lado de donde estaban los edificios derrumbados tras el impacto de los aviones y que será el más alto de Estados Unidos, con 1776 pies (en coincidencia con el año de la independencia de su país, aunque en metros son 541).
"El Consejo de Seguridad de la ONU tuvo un rol clave en instigar y en muchos casos requerir a los gobiernos que apliquen ese tipo de leyes", acusa Tayler. El 28 de septiembre de 2001, los 15 miembros que integran el máximo órgano ejecutivo aprobaron de forma unánime la resolución 1373, que pide a todos los miembros que apliquen medidas fuertes contra el terrorismo.
"De repente vimos cómo esas medidas se expandieron alrededor del mundo y cientos de personas fueron detenidas. Algunas quizás con motivos legítimos, pero muchas no. Y aun los primeros no deberían haber sido torturados como lo fueron ni se les debió haber negado el acceso a los abogados como se hizo…"
–La resolución del Consejo de Seguridad fue sólo el punto de inicio…
–Sí, algunos se sintieron muy dependientes de Estados Unidos o del Reino Unido y obraron por miedo a alguna represalia, y en otros casos hubo llamados y "fuertes sugerencias". Pero otros países no necesitaron nada. Estaban muy contentos de poder decir que la ONU les dijo que tenían que hacer una ley semejante. Por eso el Consejo de Seguridad tiene una gran responsabilidad y debería jugar un rol más fuerte en asegurar que estas leyes se reformen para adecuarse a los estándares internacionales de Derechos Humanos.
–Barack Obama asumió la presidencia de EEUU en 2008 prometiendo cambios en la política de "guerra contra el terror" de su antecesor George W. Bush, ¿en qué medida se produjeron?
–Obama se declaró en contra de la tortura y de los centros clandestinos de detención de la CIA y dijo que iba a cerrar Guantánamo. En su favor, puede decirse que intentó avanzar en los dos primeros casos, pero falló en cerrar Guantánamo. También hay que decir que el Congreso y los republicanos no lo dejaron. Sin embargo, Obama fue permisivo con las detenciones indefinidas de sospechosos de terrorismo y el uso de cortes especiales para juzgarlos, dos cuestiones que consideramos terribles violaciones al Derecho Internacional. Además, su gobierno abusó del secreto de Estado como justificativo para negar información al público.
–¿La sociedad estadounidense es consciente de los riesgos de estas políticas o piensa que el fin justifica los medios?
–Las encuestas muestran que en los EE UU la gente no está muy preocupada por los Derechos Humanos de los sospechosos de terrorismo. Pero creo que eso es así en casi todo el mundo. Incluso en Yemen, que tiene la más alta proporción de detenidos en Guantánamo, me preguntaban por qué me preocupaba por lo que pasaba con los sospechosos de terrorismo en vez de pensar en los derechos de los niños o las mujeres. Eso es triste, porque cuanta mayor denuncia de abusos en las condiciones de detención o en el debido proceso haya, mayor simpatía encuentran las narrativas terroristas. Tenemos que recordar que todos debemos respetar el debido proceso, porque si no, cualquiera de nosotros o nuestras familias podemos vernos perjudicados. «
****
Acto sólo con los familiares de las víctimas
Por primera vez en once años ninguna autoridad electa hablará en Nueva York en los homenajes que se realizarán a las víctimas de los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono. Y no por descuido.
La decisión ya había sido anunciada en julio de este año por el directorio del Memorial y el Museo del 11 de Septiembre, pero cobró mayor resonancia en los últimos días a raíz de la creciente tensión que se vive en el país por las próximas elecciones presidenciales.
La veda no sólo margina a los dos grandes contendientes al sillón de la Casa Blanca, sino también al alcalde de la ciudad de Nueva York, el millonario Michael Bloomberg quien, por otro lado, integra el Consejo Directivo del memorial.
Las únicas voces que se escucharán hoy serán de los familiares de las víctimas, que leerán los nombres de cada uno de los casi 3000 muertos. Al atardecer, el homenaje se completará con el encendido del “Tributo de luces”, una proyección luminosa que emerge en forma perpendicular de los cimientos donde se encontraban las torres derrumbadas y que se mantendrá encendida hasta la mañana del día siguiente.
El presidente Barack Obama visitará con la primera dama, Michelle Obama, el memorial del Pentágono y el hospital militar Walter Reed. No se sabía anoche dónde recordará la fecha el republicano.
Por Javier Borelli / desde Nueva York
Más de 140 países crearon leyes antiterroristas especiales o
modificaron su plexo normativo tras el 11 de septiembre de 2001. La
mayoría de ellas violan los Derechos Humanos de las personas detenidas
bajo presunción terrorista y son usadas para perseguir a los movimientos
políticos opositores, criminalizar la protesta social y limitar la
libertad de expresión. Por eso los casi 3000 muertos que dejaron los
atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono en Estados Unidos son
apenas las primeras víctimas de una política de "guerra contra el
terror" que la organización Human Rights Watch (HRW) califica como el
"legado peligroso" del 11-S. "Los Estados Unidos, sus aliados y muchos otros países alrededor del mundo usaron las leyes antiterroristas como excusa para legitimar la represión sobre los opositores políticos, las minorías o los grupos marginalizados", explica a Tiempo Argentino Letta Tayler, investigadora de HRW y una de las autoras del informe titulado "En nombre de la seguridad: las leyes antiterroristas en el mundo desde el 11 de septiembre", que relevó los cambios en la legislación de 130 países en los últimos once años. Tayler habla de espaldas a la ventana de su oficina ubicada en el piso 34 del edificio Empire State. El cronista, del otro lado del escritorio, puede ver a pocos kilómetros el One World Trade Center, un edificio en construcción que se emplazará justo al lado de donde estaban los edificios derrumbados tras el impacto de los aviones y que será el más alto de Estados Unidos, con 1776 pies (en coincidencia con el año de la independencia de su país, aunque en metros son 541).
"El Consejo de Seguridad de la ONU tuvo un rol clave en instigar y en muchos casos requerir a los gobiernos que apliquen ese tipo de leyes", acusa Tayler. El 28 de septiembre de 2001, los 15 miembros que integran el máximo órgano ejecutivo aprobaron de forma unánime la resolución 1373, que pide a todos los miembros que apliquen medidas fuertes contra el terrorismo.
"De repente vimos cómo esas medidas se expandieron alrededor del mundo y cientos de personas fueron detenidas. Algunas quizás con motivos legítimos, pero muchas no. Y aun los primeros no deberían haber sido torturados como lo fueron ni se les debió haber negado el acceso a los abogados como se hizo…"
–La resolución del Consejo de Seguridad fue sólo el punto de inicio…
–Sí, algunos se sintieron muy dependientes de Estados Unidos o del Reino Unido y obraron por miedo a alguna represalia, y en otros casos hubo llamados y "fuertes sugerencias". Pero otros países no necesitaron nada. Estaban muy contentos de poder decir que la ONU les dijo que tenían que hacer una ley semejante. Por eso el Consejo de Seguridad tiene una gran responsabilidad y debería jugar un rol más fuerte en asegurar que estas leyes se reformen para adecuarse a los estándares internacionales de Derechos Humanos.
–Barack Obama asumió la presidencia de EEUU en 2008 prometiendo cambios en la política de "guerra contra el terror" de su antecesor George W. Bush, ¿en qué medida se produjeron?
–Obama se declaró en contra de la tortura y de los centros clandestinos de detención de la CIA y dijo que iba a cerrar Guantánamo. En su favor, puede decirse que intentó avanzar en los dos primeros casos, pero falló en cerrar Guantánamo. También hay que decir que el Congreso y los republicanos no lo dejaron. Sin embargo, Obama fue permisivo con las detenciones indefinidas de sospechosos de terrorismo y el uso de cortes especiales para juzgarlos, dos cuestiones que consideramos terribles violaciones al Derecho Internacional. Además, su gobierno abusó del secreto de Estado como justificativo para negar información al público.
–¿La sociedad estadounidense es consciente de los riesgos de estas políticas o piensa que el fin justifica los medios?
–Las encuestas muestran que en los EE UU la gente no está muy preocupada por los Derechos Humanos de los sospechosos de terrorismo. Pero creo que eso es así en casi todo el mundo. Incluso en Yemen, que tiene la más alta proporción de detenidos en Guantánamo, me preguntaban por qué me preocupaba por lo que pasaba con los sospechosos de terrorismo en vez de pensar en los derechos de los niños o las mujeres. Eso es triste, porque cuanta mayor denuncia de abusos en las condiciones de detención o en el debido proceso haya, mayor simpatía encuentran las narrativas terroristas. Tenemos que recordar que todos debemos respetar el debido proceso, porque si no, cualquiera de nosotros o nuestras familias podemos vernos perjudicados. «
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Acto sólo con los familiares de las víctimas
Por primera vez en once años ninguna autoridad electa hablará en Nueva York en los homenajes que se realizarán a las víctimas de los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono. Y no por descuido.
La decisión ya había sido anunciada en julio de este año por el directorio del Memorial y el Museo del 11 de Septiembre, pero cobró mayor resonancia en los últimos días a raíz de la creciente tensión que se vive en el país por las próximas elecciones presidenciales.
La veda no sólo margina a los dos grandes contendientes al sillón de la Casa Blanca, sino también al alcalde de la ciudad de Nueva York, el millonario Michael Bloomberg quien, por otro lado, integra el Consejo Directivo del memorial.
Las únicas voces que se escucharán hoy serán de los familiares de las víctimas, que leerán los nombres de cada uno de los casi 3000 muertos. Al atardecer, el homenaje se completará con el encendido del “Tributo de luces”, una proyección luminosa que emerge en forma perpendicular de los cimientos donde se encontraban las torres derrumbadas y que se mantendrá encendida hasta la mañana del día siguiente.
El presidente Barack Obama visitará con la primera dama, Michelle Obama, el memorial del Pentágono y el hospital militar Walter Reed. No se sabía anoche dónde recordará la fecha el republicano.
Publicado en la edicion impresa de Tiempo Argentino el 11 de septiembre de 2012.


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